Conferencia: "ETNOARQUITECTURA: SIMBOLISMO Y GEOMETRÍA ARMÓNICA"


Arquitecto ROBERTO SANTOS C.

Segundo taller intersemestral “Un techo pa’ todos". Tecnologías sostenibles para cubiertas con materiales no convencionales. Universidad La Gran Colombia. Bogotá – junio/2009. Profesor invitado.



Deberíamos pensar en el profundo respeto que habríamos de tener frente al conocimiento de los sabedores mayores indígenas, que aún hoy subsisten a pesar de nuestra indiferencia, al extremo de poner en peligro de desaparecer a muchas culturas irrecuperables para el patrimonio ancestral de la humanidad.

En el momento de la invasión española habitaban el territorio colombiano más de 200 culturas indígenas, con una población aproximada de 15 millones de habitantes, según algunos historiadores. Hoy 500 años después solo subsiste el 40% de ellas, de las cuales casi la mitad está al borde de desaparecer y su población total no sobrepasa el millón de habitantes.
Pensamiento indígena y sostenibilidad
En el pensamiento indígena, según la Ley de Origen, hay cuatro principios fundamentales para entender el universo:
  • Todo lo que nos rodea está vivo y se encuentra en permanente cambio. La tierra – nuestra madre, el Sol – nuestro padre, la Luna, las estrellas, los árboles – nuestros hermanos, las plantas, los animales – nuestros hermanos, las piedras – nuestras abuelas, las montañas, los ríos, el mar, el agua, el aire, las nubes, etc. son seres vivos, así como nosotros los seres humanos.
  • En el universo no existe nada que no esté relacionado con todo lo que lo rodea. Todo lo que se haga a cualquier ser del universo, nos afecta de igual a manera a todos, porque todos somos uno.
  • Así como nosotros tenemos un espíritu como seres vivos, todos los demás seres vivos del universo también lo tienen. Por ello los indígenas piden permiso y dan las gracias a las plantas cuando necesitan tomar sus hojas, sus flores o algo de ellas. Reconociendo y reverenciando su condición de seres vivos como nosotros.
  • El universo está regido por leyes que debemos conocer y respetar. Los ancestros dejaron dibujos en los lugares sagrados para recordarnos el respeto por la Madre tierra y todo lo que nos rodea.
El concepto de sostenibilidad desde la visión indígena incluye lo espiritual (estado interior), lo social (población), lo cultural (modos de vida, costumbres), lo ambiental (recursos naturales, territorio) y lo económico (modos de producción, tipo de desarrollo), es decir que abarca todos los ámbitos de la sociedad. Solo desde una visión que no sea excluyente podremos dejar a nuestros hijos un planeta que permita ser habitado y disfrutado por todos. Los Lugares Sagrados, la Tradición Oral, el Arte Rupestre (pictografías y petroglifos) y las Lenguas Primigenia han guardado celosamente esa información por miles de años. Los pueblos indígenas respetan y veneran la naturaleza, por ello cultivan la tierra, pero también cultivan la mente y el espíritu.
Etnoarquitectura
La etnoarquitectura a la que se hace referencia en este documento es aquella que tiene que ver con la concepción y el pensamiento de los pueblos indígenas de Colombia, en especial de las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta, el altiplano Cundiboyacense y la Amazonía, representada por los templos o lugares de reunión y ceremonias, que actualmente se construyen dentro de los territorios ancestrales, de acuerdo con la memoria que guardan los sabedores mayores y que se transmite de generación en generación a través de la tradición oral.
Templos o Kankurwas
El conocimiento de la construcción de los templos o Kankurwas en la Sierra Nevada de Santa Marta es compartido por los cuatro pueblos que la habitan: Kogis, Arhuacos, Wiwas y Kankuamos. El templo es una réplica del cosmos y los mayores enseñan su cosmología mostrando los detalles arquitectónicos de éste. Su construcción está determinada por el comienzo de su calendario, el día del solsticio vernal (21 de junio), ya que los cuatro puntos de salida y ocultamiento del sol en los solsticios (21 de junio y 21 de diciembre) son los cuatro puntos cardinales del universo Kogi, llamadas “esquinas del mundo”. La importancia de estas fechas se debe a la correlación de los solsticios y equinoccios (21 de marzo y 21 de septiembre) con los cuatro periodos de sequía o lluvias que determinan el calendario agrícola y éste a su vez, el calendario ritual. Los movimientos del sol, como en todas las culturas ancestrales desde siempre, forman parte de uno de los más importantes principios de organización de su existencia, y la arquitectura ha sido el instrumento utilizado por excelencia para la materialización de cada una de estas posiciones del sol en cada época del año.
La construcción de una Kankurwa implica para un sabedor mayor el conocimiento del lugar desde lo intuitivo, que hoy en día para acercarnos a una parte de este proceso, desde nuestra racionalidad se le ha denominado Geobiología, o sea el descubrimiento de los procesos naturales de vida de la Tierra, relacionados con la localización de una construcción. Todas las culturas antiguas manejaron este conocimiento. Una Kankurwa no se construye en cualquier lugar y una vivienda tampoco, porque cada una está en armonía con el universo de acuerdo con su función dentro de la sociedad. Los sabedores mayores conocen el sistema de proporciones armónicas adecuado para cada caso y lo aplican mediante una cuerda de algodón con nudos ubicados a diferentes distancias. En una Kankurwa la altura es igual al diámetro y todas las demás proporciones corresponden a una dimensión equivalente.
La construcción de una Kankurwa debe iniciarse el 21 de junio, porque solo ese día se puede colocar con total exactitud el primero de los cuatro postes principales, en el nor-oriente, en la dirección de la salida del sol, desde el centro del templo. Ubicado este punto, los otros tres son una resultante geométrica de trazado. Todos los templos tienen dos puertas en lados opuestos, orientadas siempre oriente-occidente y definidas por dos postes, uno a cada lado del eje de la entrada. La estructura básica es la de una pirámide de base rectangular. Estos ocho postes son el soporte de toda la estructura de la cubierta.
Esta forma de emplazar la arquitectura, de acuerdo con el conocimiento del universo y su relación con los lugares sagrados de la tierra, se conoce hoy como Etnocosmología o Arqueoastronomía y era una determinante básica para la arquitectura de los pueblos indígenas de América. Hoy lo sigue siendo en las culturas que mantienen vivas sus tradiciones ancestrales. Los Kogi dicen “nuestras cosas son sencillas, pero tienen vida”.
Cada Templo es una réplica del cosmos, es el cuerpo de la Madre Universal. Los cuatro postes principales representan los cuatro puntos cardinales, los cuatro primeros hijos de la Madre, los cuatro linajes masculinos y femeninos, cada uno en correspondencia con cuatro animales y con la ubicación de los cuatro fogones dependiendo de la época del año. El centro es el lugar más sagrado del templo.
El templo es un instrumento científico de observación astronómica. El rayo de sol que entra desde la parte alta de la cubierta se mueve entre la ubicación de los cuatro fogones durante todo el día, todos los días del año. El movimiento aparente del sol determina el espacio sagrado, permitiendo establecer el calendario agrícola y ritual. Estas observaciones tienen como fin principal comprobar el orden cósmico como fundamento y modelo del orden social y se extienden al movimiento de la Luna y de algunas estrellas como las Pléyades.
MALOCA (Nombre mal dado por los españoles a los templos amazónicos, su nombre verdadero es Yurupary Oca o Casa del hombre - en relación directa con la casa hexagonal del cosmos que rodea la constelación de Orión, el hombre del cosmos)
La Yurupary Oca es la forma tradicional de vivienda del Amazonas, pero también es el centro ritual sagrado. Se construye a partir del conocimiento y sabiduría de la cultura indígena. Es el lugar de reuniones, de congregación y de aprendizaje. En el pensamiento indígena la primera Yurypary Oca es la Tierra, pues es la gran casa donde vivimos todos.
Por medio de la Yurupary Oca el indígena del Amazonas ha podido consolidar a su familia, crear y establecer su hogar, educar a sus hijos y mantener por milenios su cultura y pensamiento propios. Han hecho uso de las Yurupary Ocas, las comunidades que por milenios han poblado la cuenca del río Amazonas. Según las últimas investigaciones basadas en los relatos de los primeros cronistas que llegaron a América, una de las regiones más pobladas del mundo se encontraba en el Amazonas. Marajó, Santarem, Ibitate fueron grandes ciudades que se construyeron tan armónicamente en este lugar de la tierra tan frágil, que desaparecieron sin dejar huella. Los pueblos indígenas que actualmente habitan esta región en Colombia, Brasil, Perú y Ecuador conservan la sabiduría ancestral de estos pueblos milenarios.
Para las comunidades Amazónicas, ellos son el origen, el Padre Creador les dio este lugar de la Tierra para que lo cuidaran y convivieran tranquilamente con los demás seres vivos. Por lo tanto la Yurupay Oca existe desde el comienzo de la humanidad, para el aprendizaje del conocimiento y la transmisión de la sabiduría ancestral.
La función principal de una Yurupary Oca es servir de vivienda comunal a los integrantes de un clan familiar. Es la esencia de la vida ritual, económica y familiar. Es el espacio ritual que permite transmitir la Palabra de Vida, la Palabra de Sabiduría. La Yurupary Oca, sirve de lugar de dormitorio, lugar para la preparación del alimento, un espacio donde se prepara la Fariña y el Casabe – alimentos tradicionales hechos a base de almidón de yuca, el Mambeadero - espacio de conocimiento para contar la historia y los mitos de su propia cultura, el sitio del Manguaré – instrumento de madera que sirva para llamar a la comunidad, y el centro de la Yurupay Oca para las reuniones y los bailes tradicionales.
Los materiales con los que se construye la Yurupary Oca salen de la selva, la madera para la estructura principal y el cerramiento y la palma para el techo son proporcionados por su medio natural inmediato. La Yurupary Oca es una representación de la primera maloca que es la Tierra, ella contiene toda la sabiduría de las leyes del universo. Por eso la yurupary oca construida por el hombre debe contener esa misma sabiduría de la Ley de Origen, en cuanto a geometría y proporciones armónicas, independientemente de su tamaño. Además de ser armónica en si misma debe estar en armonía con el universo.
La Yurupary Oca hace referencia a lo femenino, su interior es como el vientre de una mujer, allí alberga la vida y la abundancia, simboliza la protección y la fertilidad. Los 4 estantillos que son la estructura principal de la Yurupary Oca, simbolizan los 4 abuelos iniciadores de las 4 grandes tribus de la creación, también simbolizan los 4 puntos cardinales que son los que la mantienen en equilibrio. Simbolizan también las 4 plantas sagradas (La hoja de Coca, el Yarumo, la sal vegetal o sal de monte y el Tabaco) y simboliza también a la mujer como soporte y protección primordial para su existencia (Mamá, abuela, esposa y hermana). También simbolizan a las personas que se encuentran en proceso de aprendizaje del conocimiento indígena. Los 4 estantillos sostienen el techo cuya cumbrera contiene el rostro de la madre. Cada parte de la madre encuentra su correspondencia en la maloca: la palma tejida del techo es su piel, los estantillos sus costillas, los amarres sus venas y nervios. En la puerta principal los abuelos sostienen la viga de la cultura o tradición oral.
La Yurupary Oca es un pequeño mundo en donde están simbolizados y representados los mitos y principios fundamentales de la cultura y el pensamiento del indígena del Amazonas. Por su puerta frontal, hacia el oriente, nace la humanidad hacia el patio de la Creación, es el espacio abierto al amanecer. De esta manera los residentes de la Yurupary Oca mantienen la armonía con el microcosmos que ésta conforma y practican los rituales y costumbres que les permiten conservar el equilibrio con su medio natural y obtener la protección necesaria para la vida.
Para la construcción de una Yurupary Oca, el futuro dueño llama a sus ayudantes (hijos mayores, yernos y nueras que participan con la preparación de los alimentos). Sus hijos mayores consiguen los 4 estantillos o columnas de madera que serán el soporte principal de la Yurupary Oca, las varas para el esqueleto, la palma para el techo y el recubrimiento del entorno. Cuando todo esto está listo se invita a la Minga a todas las personas de la comunidad que deben asistir a trabajar alegremente. La tarjeta de invitación es un tamal de Ambil – Tabaco. En varias jornadas de trabajo la Yurupary Oca debe quedar terminada – a veces cada jornada dura varios días, dependiendo del tamaño, porque la siguiente invitación será para el baile de inauguración.
Conclusiones
  • Conocer el significado de la arquitectura de los pueblos indígenas nos acerca a una visión de equilibrio con el entorno natural inmediato y de armonía interior con el universo.
  • Todos los pueblos indígenas tiene la misma concepción de su arquitectura y de ellos debemos aprender. La función de la arquitectura no es solo proveer de cobijo y protección contra el medio exterior, fundamentalmente la arquitectura debe ser un instrumento vital para el mantenimiento de la propia cultura y para la transmisión y aprendizaje del conocimiento.
  • La arquitectura armónica contiene en su esencia la tradición milenaria del pensamiento indígena, en cuanto al manejo de proporciones armónicas y geometría sagrada que son el resultado del entendimiento matemático de las leyes de la naturaleza, de las alineaciones astronómicas para el equilibrio del hombre con el universo.
  • Los indígenas dicen que la salud de un hombre está determinada por su alimentación y el lugar donde vive, especialmente su propia casa. El manejo de materiales biológicos es una condición vital para una construcción sana.
  • La arquitectura debe ser capaz de contar historias y preservar la cultura y la identidad de los pueblos.
Bibliografía adicional recomendada
Arqueología del Cercado grande de los Santuarios. H. Pradilla, G. Villate, F. Ortiz. Museo del Oro, Banco de la República. Boletín No. 32-33. 1992
• Cinco mitos en la literatura oral Mhuysca o Chibcha. Mariana Escribano. 2000
• Declaración conjunta de las cuatro organizaciones indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta para la interlocución con el Estado y la sociedad nacional. Sabiduría poder y comprensión. América se repiensa desde sus orígenes. UNESCO. 2002
• Diccionario y Gramática Chibcha. María Stella González de Pérez. Instituto Caro y Cuervo. 1987
• El calendario solar de Tunja. Guillermo Fonseca Truque. Nuestra historia. Tomo 1 No. 3.
• El jeroglífico Chibcha. Miguel Triana. Biblioteca Banco Popular. No. 8. 1924
• El idioma Chibcha o aborigen de Cundinamarca. Joaquín Acosta Ortegón. Imprenta del departamento. 1938
• El misterio de las pirámides mexicanas. Peter Tomkins. Editorial Diana. 1981
• El Templo Muisca. C.I. Casilimas R., M.I. López A. Maguare. Revista del Departamento de antropología de la Universidad Nacional. Vol. 5. No. 5. 1987
• El territorio de los Muiscas antes de la llegada de los españoles. A.M. Falchetti, C. Plazas. Cuadernos de antropología No. 1. Universidad de los Andes. 1973
• Espacio y tiempo entre los Muiscas. José Rozo Gauta. Editorial El Búho. 1997
• Filosofía y mística del número. Matila C. Ghyka. Ediciones Apóstrofe. 1998
• Historia de Colombia. El establecimiento de la dominación española. Jorge Orlando Melo. Tomo I. Editorial La Carreta. 1997
• Historia de Colombia. El recién llegado. Marco Antonio Fonseca Truque. Nuestra historia. Vol.5. 1988
• Investigaciones semiológicas sobre la Lengua Mhuysqa. Descifrado de los números del Calendario Lunar. Mariana Escribano. 2002
Juntas, borracheras y obsequias en el cercado de Ubaque. Clara Inés Casilimas. Museo del Oro, Banco de la República. Boletín No. 49. 2001
La Divina Proporción. Las formas geométricas. Carmen Bonell. Ediciones Universidad Politécnica de Cataluña. 2000
• La proporción armónica en la estatuaría agustiniana. Luis Ángel Rengifo. Facultad de Artes. Universidad Nacional de Colombia. 1966
• Los Ika. Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. G. Reichel-Dolmatoff. Centro Editorial Universidad Nacional de Colombia. 1991
• Los Mwiskas una gran civilización precolombina. Louis Ghisletti. Ministerio de Educación Nacional. Ediciones de la Revista Bolívar. Tomo I-II. 1954
• Los nombres originales de los territorios, sitios y accidentes geográficos de Colombia. Guillermo Fonseca Truque. Instituto Geográfico Agustín Codazzi.1995
• Manuscritos inútiles. Guillermo Fonseca Truque. Carlos Valencia Editores. 1981
• Mito y rito entre los Muiscas. José Rozo Gauta. Editorial El Búho. 1997
• Pirámides, Catedrales y Monasterios. Blanche Merz. Ediciones Martínez Roca S.A. 1987
• Saminashi. Arquitectura y cosmogonía en la construcción Kogi. J.P. Duque, O. Salazar, G.E. Castaño. Universidad Nacional de Colombia. 2004
• Templos Kogi. Introducción al simbolismo y a la astronomía del espacio sagrado. Gerardo Reichel-Dolmatoff. Revista colombiana de antropología. Vol. XIX. 1975
• Tierra de hermanos mayores. Sierra Nevada de Santa Marta. Gerardo Reichel-Dolmatoff. 1999
• Ursúa. William Ospina. Editorial Alfaguara. 2005


PÁGINAS RECOMENDADAS: 


EN MEMORIA DEL MAESTRO GUILLERMO FONSECA TRUQUE (1926-2008) Pintor, Escultor, Matemático, Geómetra, Filósofo, Historiador, Geógrafo, Astrónomo.......
www.sogeocol.edu.co/documentos/cap_fonseca.pdf


                                                                Cayukero Tayrona

2 comentarios:

  1. Maravilloso blog!
    Qué extraño que no sea más conocido y visitado!
    Enhorabuena!

    Un abrazo
    Bárbara

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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